Escenas de la vida cotidiana que con un poco de voluntad hacen la diferencia

La ciudad en la que queremos vivir se construye todos los días y los protagonistas somos cada uno de nosotros que la habitamos. Nuestras prácticas cotidianas pueden hacer grandes cambios.

Lunes. Las nubes se apoderan de nuestro cielo azul, mientras Tomi camina por calle Cerrito hacia el contenedor verde que se encuentra en su intersección con Italia. Una vez más, lo encuentra con la tapa abierta y residuos alrededor. Se preocupa, porque sabe que una pequeña lluvia puede convertir este episodio en un penoso escenario.

Jueves, 18 horas, Norma sale de su casa para descartar la bolsita de los residuos domiciliarios en el contenedor verde oscuro ubicado en Alvear y Franklin. Esperó hasta la tardecita, al escuchar las recomendaciones de hacerlo entre las 18 horas y las 20 horas, como bien lo señalan también los calcos que en ellos se encuentran.

Sábado. Después de un día de limpieza álgido de la casa, Luciana, cansada, se preocupa por todos esos aparatos viejos, que ya perdieron su vida útil, que sólo se amontonan en la vivienda esperando algún día ser descartados para transformar esos espacios en lugares dignos de ser habitados. Espera hasta la noche para dejar la heladera vieja, el colchón de los chicos en desuso y un par de fierros, entre otros cachivaches, al lado del contenedor. Preocupada también por el qué dirán.

Mañana de domingo. Su vecina Margarita, que vive en la esquina, no puede creer el paisaje de cacharros viejos y electrodomésticos oxidados que ve por la ventana. Se lamenta, pensando que ya no hay respeto por el otro.

Estas escenas se multiplican en los barrios de la ciudad, y con pequeñas acciones podemos cuidar el espacio donde vivimos. Buenas o malas prácticas ambientales, dependen de pequeñas elecciones, pero cambian el mundo.

Por eso, desde la Municipalidad de Chascomús se invita a vecinos y vecinas a tener en cuenta algunas acciones simples que ayudan a reducir el impacto ambiental y a cuidar, entre todos, nuestra ciudad.

Separar los residuos en origen: reciclables, por un lado, restos orgánicos por otro, y siempre sacar la basura en los días y horarios correspondientes, de lunes a sábado de 18 a 20 horas, contribuyendo a un mejor funcionamiento del sistema de recolección.

Si salís a espacios públicos, recordá llevarte tus residuos o depositarlos en los cestos habilitados. Cuidar plazas, parques y la costanera es una forma concreta de respetar el entorno natural que compartimos y de preservar esos lugares para el disfrute de toda la comunidad.

También es importante reducir el uso de plásticos de un sólo uso. Optar por botellas reutilizables, bolsas de tela y envases retornables ayuda a disminuir la cantidad de residuos que generamos y a reducir la contaminación.

El uso responsable del agua y la energía es otro compromiso que podemos asumir, incluso en los días de descanso: apagar luces innecesarias, moderar el consumo de agua y evitar derroches son hábitos simples que hacen la diferencia.

Si aprovechás el fin de semana para hacer limpieza de garaje o de tu casa, recordá que los residuos voluminosos como termotanques, electrodomésticos en desuso, colchones o muebles no deben sacarse con la basura común. Para su retiro, es necesario comunicarse previamente con el 147 y solicitar la recolección.

Del mismo modo, si cortás el pasto o realizás tareas de jardinería, los restos verdes deben disponerse de manera ordenada, en tu frente según el cronograma establecido, evitando obstruir veredas, desagües o esquinas.

Cuidar el ambiente es una responsabilidad compartida. Con pequeñas acciones podemos construir una ciudad más limpia, agradable, ordenada y sostenible para todos.


Destacadas

Agenda