En ese contexto, Chascomús no es la excepción y el municipio se convierte en la primera respuesta para vecinos y vecinas que necesitan atención médica, medicamentos, alimentos o acompañamiento social.
El impacto del ajuste impulsado por el gobierno nacional comienza a sentirse con fuerza en el ámbito local, donde la Municipalidad de Chascomús debe afrontar cada vez mayores demandas sociales en un escenario que se complica por la retirada del Estado nacional y la profundización de la crisis económica.
Mientras Nación reduce programas, interrumpe financiamiento y se retira de distintas áreas de asistencia, los gobiernos locales pasan a absorber responsabilidades que antes eran compartidas.
En ese contexto, en Chascomús el aumento de la demanda en salud y asistencia, junto a la paralización de obras públicas, obliga al gobierno municipal a reorganizar recursos para sostener servicios esenciales en un contexto de crisis económica.
La situación también se refleja en el Hospital Municipal y en los centros de atención primaria, donde creció considerablemente la cantidad de personas que recurren al sistema público para acceder a atención médica o tratamientos.
El impacto no se limita únicamente a la salud. La caída del consumo, el aumento de la desocupación y el deterioro del poder adquisitivo también repercuten en la economía local.
Durante abril de 2025 el municipio destinó $71 millones para garantizar medicamentos e insumos hospitalarios. Ese escenario se profundizó durante el último año y, en abril de 2026, el intendente municipal Javier Gastón señaló que actualmente se destinan en promedio más de $95 millones mensuales para sostener medicamentos e insumos hospitalarios.
El impacto de la situación económica también se refleja en la actividad comercial y productiva local. La caída del consumo, la pérdida del poder adquisitivo y el aumento de la desocupación generan preocupación entre comerciantes, PyMEs y trabajadores, en un contexto de retracción de las ventas minoristas y menor movimiento económico.
A esto se suma la paralización de la obra pública nacional, que en Chascomús afecta actualmente a diez proyectos que quedaron frenados por la decisión del gobierno nacional de interrumpir financiamiento y pagos.
Entre ellas aparecen proyectos estratégicos vinculados a saneamiento, infraestructura vial y urbanización. Uno de los casos más emblemáticos fue el de la Cloaca Máxima, fundamental para el crecimiento urbano y sanitario de la ciudad que había sido dada de baja por Nación y posteriormente retomada con financiamiento provincial.
También quedaron afectadas obras de desagües en barrios, como San Cayetano y El Algarrobo, asfaltos, proyectos ambientales y distintos programas de integración urbana. La consecuencia no es solamente administrativa: implica también menos empleo local, menor inversión y dificultades para acompañar el crecimiento de la ciudad.
En este contexto, el municipio reorganiza prioridades para sostener servicios esenciales y atender una demanda social cada vez mayor. El propio presupuesto municipal fue elaborado bajo esa lógica: priorizar salud, servicios y asistencia frente a un escenario económico adverso.
La situación vuelve a poner sobre la mesa una discusión de fondo: qué ocurre cuando el Estado nacional se retira, pero las necesidades siguen existiendo. Porque los problemas cotidianos no desaparecen con los recortes presupuestarios. Y cuando una familia necesita medicamentos, cuando un barrio reclama infraestructura o cuando una obra queda paralizada, la comunidad no golpea la puerta de un ministerio de Nación, golpea la puerta del municipio.
En tiempos de incertidumbre económica y retracción estatal, los gobiernos locales dejaron de ser solamente administraciones de servicios. En muchos casos, pasaron a convertirse en el principal sostén cotidiano frente a una crisis que se siente cada vez más cerca.


