Dieciséis usuarios del Centro de Día conocieron el Museo de Ciencias Naturales y la Ciudad de los Niños. Esta actividad busca favorecer su autonomía, la inclusión social y la participación en comunidad
Los usuarios del Centro de Día Municipal de Salud Mental y Adicciones realizaron ayer un viaje a La Plata, donde visitaron el Museo de Ciencias Naturales y la República de los Niños. La salida fue organizada en el marco del taller de streaming “El Tornillo que faltaba”, coordinado por el psicólogo Juan Manuel Rodríguez y el productor audiovisual Fernando García.
La propuesta surgió de las ideas que fueron compartiendo durante el año en el taller. Lo que comenzó como una iniciativa para ir al cine, se fue transformando hasta convertirse en un proyecto que les permitiera conocer otros lugares, compartir experiencias y participar de actividades fuera de su entorno habitual. Finalmente, 16 usuarios viajaron ayer acompañados por cinco integrantes del equipo y referentes de los talleres del Centro de Día.
Estas salidas se enmarcan en una estrategia de abordaje integral en salud mental, que entiende que más allá de lo recreativo, estas actividades constituyen espacios terapéuticos que permiten trabajar la autonomía, la confianza personal, la comunicación, la convivencia y la construcción de vínculos, además de favorecer la inclusión social y la participación en la comunidad.
Desde el equipo de profesionales se explicó que el trabajo terapéutico comienza antes de cada salida, con la planificación y la organización de la actividad, continúa durante el recorrido y se retoma al regresar al Centro de Día. La experiencia permite trabajar la toma de decisiones, la resolución de situaciones cotidianas y los acuerdos grupales, respetando los tiempos y las posibilidades de cada persona.
Durante la salida, los participantes recorrieron el Museo de Ciencias Naturales y luego la República de los Niños, donde compartieron el almuerzo y recorrieron el lugar. Las cocineras del Centro de Día prepararon viandas y, además, llevaron alfajores y tortas fritas que ellos mismos producen en el taller de cocina, para compartir durante el viaje.
“La pasamos muy bien, todos estaban muy felices. Estaban fascinados con lo que veían en el museo. La sonrisa, la cara de felicidad, la distensión. Se abrazaban, nos abrazábamos. Era muy enriquecedor desde el lado humano y desde el lado de la salud: se los veía llenos de alegría” contó García.
En este sentido la actividad fue muy valorada por los acompañantes que destacaron que estos momentos compartidos también forman parte del proceso terapéutico: permiten reconocer logros, fortalecer vínculos y generar nuevas experiencias que luego pueden recuperarse en los espacios de trabajo cotidiano.
Estas iniciativas buscan generar oportunidades para que los usuarios fortalezcan sus capacidades, construyan vínculos y desarrollen proyectos compartidos, entendiendo que la salud se construye en comunidad. Porque el acompañamiento en salud mental no se limita a la atención dentro de una institución: también implica promover el ejercicio de derechos, la participación social y una mejor calidad de vida.













