Frente al notable incremento de vehículos registrados en la ciudad, promover medios de transporte más sustentables y proporcionar infraestructura adecuada, es uno de los desafíos de la planificación urbana.
Cada vez más autos y motos circulan por las calles de Chascomús. En 2025, se registraron en la ciudad casi 30.000 automóviles, más de 600 por cada mil habitantes. A esta cifra se suma el ingreso de vehículos de otras localidades durante los fines de semana y las temporadas turísticas, lo que incrementa la circulación y plantea nuevos desafíos para la movilidad urbana.
Frente a este escenario, promover el uso de la bicicleta como medio de transporte cotidiano es una de las alternativas para reducir la dependencia del automóvil. Se trata de una opción económica, que no genera emisiones contaminantes durante su uso, contribuye a disminuir la congestión del tránsito y permite incorporar actividad física a la rutina diaria.
Elegir la bicicleta para trasladarse al trabajo, realizar compras, llevar a los chicos a la escuela o recorrer distancias cortas también tiene beneficios para la salud. Su uso habitual favorece la actividad cardiovascular, ayuda a reducir el sedentarismo y contribuye al bienestar físico y mental.
Infraestructura para promover otros medios de transporte
Para que más personas puedan incorporar la bicicleta como medio de transporte, es necesario contar con infraestructura que garantice condiciones adecuadas de circulación. En ese sentido, la Municipalidad de Chascomús desarrolló una extensa red de vías de circulación, integrada por bicisendas y sendas seguras.
La red incluye tramos en la avenida Costanera que conforman un circuito con los bulevares de Presidente Perón, Hipólito Yrigoyen y Escribano. También se incorporan las avenidas Juan Manuel de Rosas y Scalabrini Ortiz, que permiten vincular la zona norte de la ciudad, y los tramos ubicados sobre la avenida Presidente Alfonsín.
Estas intervenciones no responden solamente a una mejora estética del espacio público. Su propósito es generar condiciones para que caminar y andar en bicicleta sean opciones posibles y seguras para los desplazamientos cotidianos. Ampliar los espacios destinados a peatones y ciclistas implica también reconocer que las calles no deben estar pensadas exclusivamente para la circulación de automóviles.
Una referencia de las posibilidades que ofrece esta infraestructura es el recorrido desde el barrio El Porteño hasta el centro de la ciudad. Según vecinos consultados, el trayecto demanda aproximadamente 20 minutos a un ritmo tranquilo, utilizando la bicisenda. Este ejemplo permite dimensionar que las distancias dentro de Chascomús son accesibles para quienes eligen trasladarse en bicicleta. Además de ofrecer un recorrido con mejores condiciones de seguridad, este medio de transporte permite evitar demoras relacionadas con la circulación de vehículos y resolver desplazamientos cotidianos en tiempos razonables.
En la misma línea, la remodelación de la calle Libres del Sur incorporó espacios peatonales más amplios, redujo las distancias de cruce y sumó sectores para la permanencia y el encuentro. Son cambios que apuntan a recuperar el espacio público y favorecer una movilidad que contemple las necesidades de quienes se trasladan de distintas maneras.
Seguridad y convivencia en las calles
La incorporación de nuevos hábitos de movilidad también requiere responsabilidad y respeto por las normas de tránsito. Desde el área de Seguridad Vial se desarrollan campañas educativas en establecimientos escolares para promover conductas responsables y prevenir accidentes desde edades tempranas.
Entre las principales recomendaciones para quienes circulan en bicicleta se encuentran utilizar casco, vestir ropa clara y elementos reflectantes, respetar las señales de tránsito, anticipar las maniobras con señales manuales y dar prioridad a los peatones. También es importante circular de manera previsible y prestar atención a los demás usuarios de la vía pública.
Promover el uso de la bicicleta es parte de una transformación que necesita de infraestructura, educación vial y, fundamentalmente, de un cambio cultural. Elegirla para los trayectos en los que resulta posible es una manera concreta de contribuir a reducir la cantidad de automóviles en circulación, cuidar el ambiente y mejorar la calidad de vida en la ciudad.





