Redes de desagües cloacales sanitarias: qué establece la normativa municipal para evitar obstrucciones y contaminación

Exige instalaciones especiales para tratar grasas, aceites, espumas y otros residuos en comercios, industrias, establecimientos de elaboración de alimentos, servicios, con el objetivo de garantizar el correcto funcionamiento.

El cuidado de las redes de desagües cloacales es una responsabilidad que comienza en cada vivienda o comercio. A través del Decreto Municipal 313/20 se reglamentan aspectos de las instalaciones sanitarias en las obras privadas y establece requisitos destinados a garantizar el funcionamiento adecuado de los desagües y sus conexiones con la red pública.

La norma, de acuerdo a lo establecido en la Ley Provincial Nº5965 del año 2018, el Decreto 313/20, entre sus disposiciones, contempla la necesidad de contar con instalaciones específicas para impedir que determinados residuos lleguen a las redes públicas de desagües cloacales.


Grasas, aceites y residuos

El capítulo IV del anexo, dedicado a las instalaciones especiales, establece que los establecimientos industriales deben contar con la habilitación correspondiente y con la aprobación de las instalaciones de provisión de agua y de tratamiento de sus efluentes residuales.

El artículo 31 contempla dispositivos para interceptar grasas y aceites, retener espumas y evitar el paso de trapos, gasas, algodones y otros materiales. También incluye sistemas de intercepción y decantación para el lavado de vehículos.

Estas instalaciones son importantes para prevenir que sustancias y residuos interfieran en el funcionamiento de las cañerías y los sistemas de desagüe.


Qué actividades deben contar con sistemas de tratamiento

El artículo 32 enumera las actividades que deben disponer de instalaciones específicas de acuerdo con los residuos que generan. Entre ellas se encuentran los restaurantes, comercios gastronómicos y locales que elaboran alimentos para consumir en el lugar o llevar, que deben contar con sistemas de depuración de grasas.

Los lavaderos de vehículos y las estaciones de servicio deben disponer de instalaciones para tratar hidrocarburos y barros. Por su parte, los establecimientos dedicados al lavado de ropa y telas deben contemplar sistemas para depurar jabones, espumas y retener residuos como trapos.

Las exigencias también alcanzan a escuelas con comedor propio, comedores escolares centralizados y edificios donde se preparan comidas para instituciones sociales, sanitarias y geriátricas.

El objetivo es que cada actividad gestione sus efluentes de manera adecuada y evite trasladar sus residuos a las redes de desagüe sin el tratamiento correspondiente.


Prevenir para proteger la infraestructura sanitaria de todos

El cumplimiento del Decreto 313, contribuye a una gestión adecuada de los efluentes y a la protección de la infraestructura de desagüe.

Evitar que grasas, aceites y residuos sólidos lleguen a las cañerías sin el tratamiento correspondiente es una medida preventiva importante para reducir el riesgo de obstrucciones y otros inconvenientes en las instalaciones.

El cuidado de las redes sanitarias requiere también el uso responsable de las instalaciones. La correcta disposición de los residuos y el tratamiento de los efluentes ayudan a preservar el sistema y a evitar problemas que pueden afectar a otros vecinos.