Último fin de semana para recorrer las muestras de arte en Casa de Casco

Tres artistas locales presentan sus obras en Casa de Casco hasta el 31 de agosto. Las exposiciones reúnen distintas miradas sobre la identidad, la memoria y la materia, con entrada libre.

Este fin de semana será la última oportunidad para visitar las tres muestras de artes visuales que se presentan de manera simultánea en Casa de Casco, con obras de Maximiliano Maldonado, Silvana López y Marcela Álvarez.

Las propuestas podrán recorrerse el sábado y domingo, de 9 a 15, en Casa de Casco, en un encuentro que reúne diferentes lenguajes y técnicas, potenciados por el valor del oficio, el trabajo manual y la fuerza expresiva de la materia, con entrada libre y gratuita.

La exposición de Maximiliano Maldonado, “Breve historia de un relato. Capítulo 3: En Obra”, propone una reflexión sobre los mandatos familiares, las raíces y la construcción de una historia propia. El artista parte de situaciones cotidianas vinculadas con la casa, la tierra y el trabajo hecho con las propias manos para pensar cómo se construye la identidad.

El relato atraviesa acciones y objetos asociados al “saber hacer”: el hilo, la pala, los ladrillos, la costura y las herramientas aparecen como elementos capaces de enlazar historias individuales con una identidad colectiva y regional.

En este sentido, la obra plantea que la casa y la tierra pueden ser pensadas no solamente desde la idea de propiedad, sino como posibilidades para construir identidad, pertenencia y nuevos relatos. La muestra se presenta como un espejo de una historia particular que, a su vez, puede encontrarse en muchas otras historias cotidianas.

Por su parte, Silvana López presenta “Reconstrucción”, una exposición que reúne pinturas, tejidos y esculturas. A través del autorretrato y diferentes representaciones visuales, la artista recorre distintas etapas de su vida y entrecruza la cerámica con el textil en un proceso de reconstrucción personal.

Completa este recorrido Marcela Álvarez con “Cartografías del Silencio”, una muestra pictórica que coloca la materia en el centro de la propuesta. El chorreado y la impronta del salpicado se expanden más allá del soporte tradicional y llegan incluso a intervenir las paredes de la sala, potenciando la dimensión gestual y expresiva de las obras.

De este modo, las tres exposiciones construyen un recorrido diverso que invita tanto al disfrute como a la reflexión, a partir de distintas maneras de abordar la identidad, la experiencia personal, el trabajo y la materia.


Maximiliano Maldonado: “Esta muestra me fue muy movilizadora”

En “Breve historia de un relato. Capítulo 3: En Obra”, Maximiliano Maldonado convierte objetos y escenas de su historia familiar en el punto de partida para hablar de identidad, trabajo, tierra y pertenencia. Así el artista reconstruye una historia personal que, lejos de quedar encerrada en lo íntimo, busca encontrarse con otras.

“Un breve relato de una historia es un poco un diario, una suerte de memoria descriptiva propia en el lenguaje del mundo de las imágenes. Una bitácora de viaje, también podríamos pensarlo”, explica Maldonado, al ser consultado por EL DIGITAL CHASCOMÚS. La muestra es autorreferencial porque parte de objetos que pertenecieron a su familia, pero también porque recupera una historia común: la de padres trabajadores y migrantes que llegaron con poco, accedieron a un terreno y construyeron allí una casa y un barrio.

“Es el relato de cómo se fue conformando una historia, la mía en este caso, que es una historia más, una historia común de padres laburantes, migrantes”, señala. En ese recorrido, la casa y la tierra adquieren un significado que va más allá de la propiedad: son espacios desde los cuales se construyen vínculos, pertenencias e identidades.

El artista piensa esta exposición como un nuevo capítulo dentro de una obra que viene desarrollando en torno a los mandatos familiares, las dificultades de acceso a la vivienda y la construcción de una identidad propia. “Yo armo mis muestras como si fuese una idea de una bitácora, donde se van desarrollando, como un libro donde se van gestando distintos capítulos”, cuenta.

“En Obra”, ese relato se vincula con la idea de construir: construir una casa, un barrio, una comunidad, pero también una vida y una identidad. “Esto va de la mano del sueño de la casa propia y también con esto que nos han dejado nuestros padres y nuestros abuelos: tierra, techo y trabajo”, sostiene Maldonado.

Los objetos que aparecen en la sala funcionan así como puentes entre generaciones y experiencias. Una herramienta, un costurero o unos hilos pueden remitir a la historia de su familia, pero también despertar recuerdos en quien observa. “La gente que se para delante de mi obra ve, por ejemplo, los hilos de mi mamá o el costurero, o una plomada de mi papá, y refleja su propia historia”, afirma.

Ese encuentro con el público es, para Maldonado, una parte fundamental de la obra. No espera únicamente una interpretación desde el lenguaje artístico, sino que la muestra pueda generar conversaciones a partir de experiencias reconocibles. “Me gusta que se lleven el contacto con las personas que quizás no son del mundo del arte y que, a partir de una imagen, se pueda lograr una charla del orden de lo cotidiano, reflexionar cosas y pensar, y el encuentro de una charla sencilla”, expresa.

Por eso, también reivindica una concepción del arte ligada a la vida cotidiana. “Yo hago obra que quizás suene un poco raro, pero que no es para artistas. Yo hago obra que está en lo cotidiano, para la gente común”, dice. Y lo sintetiza en una imagen concreta: “Me gusta que la vea aquella persona que va con la bolsa de las compras a hacer los mandados y por ahí se topa con mi producción y la puede apreciar, la puede ver y, sobre todo, la pueda entender”.

Para el artista, acercar el arte a esas experiencias comunes es también una manera de construir identidad cultural. “La cercanía de las producciones estéticas con lo cotidiano es indispensable”, afirma, y sostiene que el arte debe involucrarse “en el día a día” y pensarse “con los pies en la tierra, con los pies en el barro”.

En ese sentido, “Breve historia de un relato. Capítulo 3: En Obra” no propone solamente recorrer una historia familiar, sino reconocer en ella otras historias. La memoria personal se vuelve colectiva y los objetos cotidianos, disparadores de preguntas y conversaciones. Esa posibilidad de que cada visitante encuentre algo propio en aquello que el artista pone en escena es, finalmente, una de las búsquedas centrales de la muestra.

La experiencia tuvo, además, un significado especial para Maldonado: por primera vez pudo exponer en el lugar donde vive. “Me siento exponiendo de local, no de visitante”, cuenta. Esa cercanía con el territorio hizo que la muestra fuera especialmente movilizadora: “Fue como llegar a mostrar lo que hago apenas llegando a habitar el lugar, compartiendo con mis nuevos vecinos mi producción”. La Casa de Casco también terminó ocupando un lugar central en esa experiencia. “Las imágenes que desarrollé dialogan con esas paredes, con los colores de la casa. Es como que albergaron de manera cálida mi producción”, destaca. Y concluye: “La muestra terminó siendo todo el espacio. Fue una muestra hecha con mucho amor y sensibilidad”.



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