Comunicar sobre el suicidio: lo que debemos tener en cuenta para informar con responsabilidad y respeto

  • En Salud
  • 15/09/2026 15:17:20

Hoy sabemos que hablar de suicidio no incita a las personas a imitar acciones. Hoy, hablar de suicidio es desestigmatización y prevención. Pero ¿cómo hacerlo de manera asertiva, con responsabilidad y respeto?

Hace años atrás no se hablaba de suicidio. Se creía que, por hablar del tema, se implantarían ideas suicidas en otras personas. No se hablaba de suicidio porque para las familias era demasiado estigmatizante y vergonzoso. No se hablaba por culpa, o por miedo.

Actualmente sabemos que poner en palabras eso que nos atraviesa como sociedad nos ayuda a entendernos, comprender qué nos está pasando. En Argentina hoy tenemos la tasa de suicidios más alta de la historia, y es la primera causa de muerte en jóvenes. Con estas estadísticas, no podemos mirar para otro lado, ni esconder el problema “bajo la alfombra”. 

No se trata de ocultar el tema, se trata de poder comunicarlo desde un lugar que construya; y abordarlo con responsabilidad, respeto y con el foco en la prevención, más que en el hecho en sí mismo.

El suicidio es una problemática de salud integral, no un hecho policial. 

Frente al abordaje de una muerte por suicidio es necesario comprender que es una problemática multifactorial. Atribuirlo exclusivamente a una situación vincular, familiar o económica, resulta determinista y banaliza la compleja trama que existe detrás de esta decisión. 

Esto, además de simplificar la situación, impone una responsabilidad individual, ya sea de la persona que tomó la decisión o de su entorno (la pareja que se fue, el jefe que rescindió su contrato, algún familiar con quien tuvo un conflicto). Pero el suicidio es una problemática donde la responsabilidad es compartida: el Estado, el sistema de salud, las instituciones educativas, todos nosotros como individuos.

Es necesario, también, evitar enfoques sensacionalistas, dramáticos o morbosos. Se trata de cuidar no sólo la identidad de la persona fallecida, sino también a su entorno familiar. No se deben difundir datos personales, ni imágenes, ni información que permita identificar la persona. Tampoco se deben difundir detalles del método utilizado. Porque el hecho periodístico acá no es “quién”, ni “cómo”, ni “porqué”. Aquí el hecho periodístico debe centrarse en la problemática en general, en cómo cada uno puede contribuir desde su lugar en la prevención; y en brindar la información necesaria sobre líneas telefónicas y centros de atención y contención.

No tenemos que olvidar, que los familiares tienen el derecho de ser notificados por las autoridades correspondientes, no de enterarse por las noticias. Por lo tanto, el tratamiento periodístico debe proteger la confidencialidad, la intimidad y la dignidad de quienes atraviesan la situación y sus familiares. En este punto también debemos ser respetuosos a la hora de querer entrevistar a los familiares durante el duelo, sin su consentimiento y sin considerar su estado emocional. Si bien hablar del suicidio, previene, también puede causar daño si invade la privacidad, expone a quienes están sufriendo o reproduce información inadecuada.

Comunicar sin dañar

Es importante, entonces comprender que el foco esté puesto en la prevención y en brindar herramientas y recursos de acompañamiento. Consultar especialistas que aborden el tema de una manera integral, comprendiendo que el suicidio es una problemática multicausal y donde la responsabilidad no es individual, si no colectiva.

Las estrategias de prevención deben contemplar que las personas atraviesan distintas condiciones de vida y situaciones de vulnerabilidad. En el caso de niñas, niños y adolescentes, la comunicación debe proteger especialmente su dignidad, privacidad y desarrollo, evitando detalles del hecho y priorizando información que ayude a reconocer señales de alerta y herramientas para acceder a acompañamiento.

El desafío en la actualidad para los medios de comunicación no es silenciar el suicidio, si no encontrar formas de comunicar sin dañar. Esto implica correr el foco del acontecimiento trágico, hacia la comprensión de la problemática, la prevención y el fortalecimiento de las redes de contención.

Lo que establece la Ley

La OMS recomienda que, a la hora de abordar esta problemática, los medios de comunicación deben siempre incluir información de contacto de líneas de asistencia telefónica o centros de salud mental; abordar el suicidio desde un enfoque multifactorial, es decir, explicarlo como un problema de salud complejo que nunca tiene una causa única o simple; y enfocarse en la prevención: difundir historias de superación de crisis, resiliencia y señales de alerta para buscar ayuda temprana.

En este sentido, la Ley Nacional 27.130 de Prevención del Suicidio, en su capítulo III, artículo 7, establece que es obligación del Estado Nacional, desarrollar políticas públicas destinadas a desarrollar programas de capacitación para el ámbito educativo, laboral y recreativo. Además, se deberán desarrollar campañas de concientización sobre factores de riesgo, elaborar recomendaciones para los medios de comunicación sobre el abordaje responsable de las noticias vinculadas a suicidios y canales de ayuda disponibles, en consonancia con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud; y habilitar una línea telefónica gratuita de escucha a situaciones críticas, cuyos operadores estarán debidamente capacitados en la atención en crisis y riesgo suicida y dotados de la información necesaria referida a una red de derivación y contención.

Si vos o alguien necesita ayuda, te podés comunicar al Centro de Día Chascomús al 2241-409070; por emergencias al 107; o a través de la línea gratuita 0800-222-5462.

Guía de recursos y centros de atención: linktr.ee/saludmentalysaludsinviolencias