Salud mental y sueño: cómo influye el descanso en nuestro estado de ánimo

  • En Salud
  • 04/09/2026 13:48:49

Los especialistas reconocen que existe una relación directa entre la calidad del sueño y nuestra salud mental. ¿Qué pasa con nuestra salud mental, cuando dormimos mal y poco?

Dormir mal puede afectar nuestro humor, nuestra capacidad para afrontar las preocupaciones y la manera en que nos relacionamos con los demás. Cuando no descansamos bien, aumenta el riesgo de sentirnos más irritables, ansiosos o desanimados; y, al mismo tiempo, las preocupaciones, el estrés y la ansiedad pueden hacer que conciliar o mantener el sueño sea mucho más difícil.

Según un estudio de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA), casi 6 de cada 10 personas presentan alteraciones del sueño frecuentes u ocasionales. El mismo relevamiento muestra un fuerte deterioro en los últimos años: en 2020, el 10,53% de las personas decía dormir menos de lo necesario; en 2025, esa proporción alcanzó el 38,2%.

Entre los principales factores aparecen el estrés, la ansiedad, las preocupaciones económicas, las deudas y los problemas cotidianos.

La relación, entonces, funciona en ambos sentidos: dormir mal puede empeorar nuestro estado de ánimo y aumentar la ansiedad, mientras que las preocupaciones pueden impedirnos descansar. ¿Cómo podemos romper ese círculo?

Dormir mucho no significa dormir bien

La calidad del sueño también depende de varios factores y muchas veces, nuestros hábitos nos juegan en contra. Cenar tarde, extender la jornada laboral, mantener actividades sociales hasta la madrugada o sentir que tenemos que estar permanentemente disponibles y productivos pueden hacer que posterguemos el momento de ir a dormir.

A esto se suma el uso de pantallas. El uso del celular, las redes sociales y las series, hacen que, aunque estemos acostados, sigamos mentalmente conectados con todo lo que sucede afuera y no demos lugar al descanso.

Las preocupaciones económicas, los problemas familiares o laborales y la ansiedad pueden hacer que, cuando finalmente nos acostamos, nos cueste conciliar el sueño.

¿Cómo afecta dormir mal a nuestra salud mental?

Dormir mal puede dejarnos irritables, con menos concentración y con menor capacidad para manejar el estrés. Cuando la falta de descanso se vuelve habitual, estos efectos pueden acumularse y afectar nuestro bienestar emocional.

El cansancio también puede hacer que enfrentemos de otra manera situaciones que normalmente podríamos manejar mejor. Tenemos menos paciencia, nos cuesta concentrarnos y podemos sentirnos más vulnerables frente a las preocupaciones cotidianas.

Por eso, cuidar el sueño también es una forma de cuidar nuestra salud mental. Te dejamos algunos pequeños cambios que te pueden ayudar:

- Intentar mantener horarios relativamente regulares para acostarnos y levantarnos.

- Evitar las pantallas durante el último rato antes de dormir.

- Evitar cenas muy abundantes o demasiado cercanas al momento de acostarnos.

- Buscar un ambiente tranquilo, oscuro y confortable para descansar.

Hablar, escuchar y acompañar puede hacer la diferencia.

Septiembre es el mes de concientización y prevención del suicidio, una oportunidad para recordar que hablar de salud mental también es una forma de prevención.

A veces, detrás del insomnio, el cansancio permanente o la sensación de no poder más, hay un malestar que necesita ser escuchado. Poder poner en palabras lo que nos pasa puede ayudarnos a soltar la carga y aliviar la angustia.

Pedir ayuda no es una señal de debilidad, es una forma de cuidado.

Si necesitás ayuda te podés comunicar al 0800-222-5462, al 107 o al 2241-409070 

Guía de recursos y centros de atención: linktr.ee/saludmentalysaludsinviolencias


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