Como cada año, este espectáculo natural se transforma en una de las postales más características de Chascomús y atrae a vecinos, turistas y aficionados a la fotografía.
En los últimos días comenzaron a florecer los cerezos japoneses, conocidos como sakura, que adornan los bulevares centrales de la avenida Lastra desde la avenida Costanera España hasta la Rotonda del Bicentenario.
La historia de los sakura en Chascomús se remonta a 1962, cuando, por intermedio del Rotary Club, el gobierno japonés donó los primeros que fueron ubicados sobre la avenida Lastra, luego de que fracasara su implantación en Rosario y en los bosques de Palermo en Buenos Aires.
En una segunda etapa, se realizó una nueva plantación en 2016 y en años posteriores, hasta llegar a más de 3 mil donados por la asociación de inmigrantes nipones “Imin Sakura no kai”.
Muchos de esos ejemplares fueron cultivados y preservados en el Vivero Municipal antes de ser implantados en distintos espacios públicos, considerando las condiciones ambientales y climáticas más adecuadas para su desarrollo.
En Argentina, la floración de los cerezos se produce entre mediados de julio y principios de agosto, a diferencia de Japón, donde ocurre durante la primavera boreal. Se trata de un espectáculo breve: durante unas pocas semanas las ramas se cubren de delicadas flores rosadas y blancas que, tras alcanzar su máximo esplendor, comienzan a desprenderse hasta la siguiente temporada.
En la cultura japonesa, la flor del cerezo es uno de los símbolos más representativos del país. El sakura expresa la belleza de los momentos fugaces, la renovación y el valor de disfrutar el presente, ya que su floración, tan intensa como efímera, recuerda el carácter transitorio de la vida.




