La jornada de protesta de docentes, investigadores, estudiantes y trabajadores universitarios vuelve a poner en el centro el debate sobre el financiamiento de la educación pública y la ciencia.
Este miércoles, el reclamo por el financiamiento de las universidades públicas vuelve a ocupar las calles y las agendas del país. Investigadores, docentes y trabajadores no docentes realizan un paro nacional y reclaman el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario, mayores recursos para el funcionamiento de las instituciones y una recomposición salarial.
Pero detrás de la discusión presupuestaria hay una pregunta más profunda: qué lugar ocupa la ciencia y la educación en el proyecto de un país con desarrollo productivo. Y esa discusión no ocurre solamente en Buenos Aires o en los grandes centros universitarios. También tiene una expresión concreta en Chascomús.
INTECH: cuando la ciencia también se hace desde el territorio
El Instituto Tecnológico de Chascomús (INTECH) es una unidad ejecutora de doble dependencia del CONICET y la Universidad Nacional de San Martín. Su actividad abarca investigación, docencia, desarrollo e innovación, con líneas vinculadas a la biotecnología, la biología, la microbiología, la salud, la producción agropecuaria y la ecología, entre otras áreas.
No se trata solamente de un edificio con laboratorios. Es un espacio donde investigadores, becarios, estudiantes y personal técnico producen conocimiento, forman nuevos profesionales y desarrollan investigaciones que pueden tener impacto en la producción y en la salud.
En los últimos meses, por ejemplo, el instituto continuó publicando investigaciones científicas y convocando a jóvenes para incorporarse a proyectos de investigación. En julio de este año, uno de sus laboratorios abrió una convocatoria para una beca doctoral destinada al desarrollo de un organoide humano a partir de células madre para estudiar el desarrollo y modelar enfermedades.
Es decir: la ciencia de frontera también se hace acá.
El ajuste tiene una dimensión que no siempre se ve
Los efectos del deterioro del financiamiento científico no necesariamente aparecen de un día para otro. Muchas veces se expresan en becas que no se abren, proyectos que se demoran, equipamiento que no se renueva, salarios que pierden poder adquisitivo, investigadores jóvenes que buscan oportunidades fuera del sistema y líneas de investigación que pierden continuidad.
Desde 2024, el sistema científico argentino atraviesa un fuerte proceso de ajuste y reducción de recursos. Entre las medidas adoptadas por el Gobierno nacional se encuentra la reestructuración de organismos y agencias vinculadas al sistema científico y tecnológico, en un contexto que investigadores e instituciones vienen señalando como de creciente desfinanciamiento.
El propio INTECH ya había expresado públicamente su preocupación por el lugar de la ciencia en el proyecto nacional. En 2023, investigadores, becarios, estudiantes y trabajadores del instituto difundieron un comunicado en defensa de la actividad científica y remarcaron la relación entre investigación, desarrollo productivo y progreso del país.
Lo que se pierde cuando se recorta ciencia
El debate suele plantearse en términos de cuánto dinero se destina a universidades, investigadores o institutos. Pero hay otra manera de mirarlo:
¿Qué pierde una comunidad cuando deja de invertir en conocimiento?
Pierde capacidad para resolver problemas propios. Pierde oportunidades para formar profesionales. Pierde posibilidades de generar innovación y agregar valor a su producción. Y también puede perder a los jóvenes que, después de años de formación, terminan buscando afuera las condiciones para continuar sus carreras.
En una ciudad como Chascomús, contar con una institución científica como el INTECH representa una oportunidad que excede a la comunidad académica. Sus investigaciones se vinculan con cuestiones que atraviesan la región: producción agropecuaria, biotecnología, recursos naturales, salud, biodiversidad y ambiente.
Por eso, la discusión sobre ciencia y educación pública también es una discusión sobre desarrollo local. No es solamente una cuestión de presupuesto
La Ley de Presupuesto 2026 contempla recursos para las universidades nacionales, pero el conflicto actual está centrado en el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario y en la actualización de los recursos y salarios frente a la pérdida de poder adquisitivo.
En paralelo, instituciones como el INTECH dependen de un sistema científico nacional que necesita continuidad para sostener carreras de investigación, becas, equipamiento y proyectos de largo plazo.
La ciencia no funciona con la lógica de una obra que comienza y termina en un año. Investigar requiere tiempo, planificación y continuidad.
Una generación de investigadores puede necesitar una década para formarse. Un laboratorio puede tardar años en consolidar una línea de trabajo. Una investigación puede no ofrecer resultados inmediatos, pero terminar generando una innovación decisiva para la producción o la salud.
Por eso, lo que hoy se discute en las universidades y en los organismos científicos no es solamente una partida presupuestaria. Es también qué país se quiere construir.
Y en Chascomús esa discusión tiene un lugar concreto, vecinos concretos y personas que todos los días hacen ciencia: el INTECH.
La pregunta, entonces, deja de ser solamente cuánto cuesta financiar la ciencia. También es necesario preguntarse cuánto le cuesta a un país dejar de hacerla.



