Las veredas son espacios destinados a la circulación de los peatones, sin embargo, es habitual encontrar vehículos estacionados sobre ellas, obstruyendo y dificultando la circulación.
La Municipalidad de Chascomús, trabaja continuamente en mejorar y garantizar las condiciones que permitan a todos los vecinos circular fácilmente por la ciudad. Sin embargo, la accesibilidad no se construye solamente con obras, sino que también son necesarias pequeñas acciones que partan de la empatía y el compromiso de todos.
Cada vez que subís el auto a la vereda, que estacionás obstruyendo una rampa o en lugares reservados, aunque sea “por unos minutos”, estás dificultando y entorpeciendo la circulación de los peatones. Esto a veces implica tener que rodear el vehículo, bajar a la calle o buscar otro camino. Más allá de esta molestia, tiene que ver, además, con el riesgo que implica circular por la calzada, sobre todo cuando las condiciones estructurales están dadas para hacerlo de forma segura.
Por su puesto, este problema escala a una dimensión superior cuando hablamos de personas mayores, con discapacidad, con dificultades para desplazarse o de familias con cochecitos.
Según el artículo 49 de la Ley Nacional de Tránsito N°24449, existen lugares específicos, en los que está prohibido estacionar. Por ejemplo, en las esquinas, entre el vértice ideal y la línea de prolongación de la ochava; sobre la senda peatonal, bicisendas, veredas, rieles o bloqueando la calzada. También se prohíbe estacionar en los 10 metros anteriores y posteriores a las paradas de transporte público de pasajeros, o en frente de las entradas de cocheras o garajes habilitados, mientras estén en uso o señalizado el ingreso.
Por otra parte, a nivel local, existe una ordenanza, la 5457/20 que en su artículo 154 establece que un vehículo podrá estacionarse sobre la vereda, sólo cuando sea sobre las subidas para ingreso y egreso de garajes, o lugares reservados para personas con discapacidad; y siempre y cuando se deje un espacio de 1,5 metros de ancho, desde la línea de edificación, para la libre circulación de los peatones.
Pensar en el otro
Sabemos que las leyes existen para mantener el orden social, proteger los derechos, garantizar la igualdad. Sin embargo, hay cuestiones que exceden el marco legal, que tienen que ver con la empatía y el sentido común. No se trata únicamente de evitar una infracción, sino de pensar en el impacto que nuestras acciones van a tener sobre la vida de los demás. Cada vez que estacionamos en lugares reservados o prohibidos, obstruyendo el paso o los accesos a rampas sólo para nuestra comodidad, le estamos generando un problema o una incomodidad a otras personas.
En un contexto social cada vez más individualista, donde vivimos acelerados, separados y abstraídos en nuestra propia burbuja; pensar en el otro se vuelve un acto revolucionario y necesario. El respeto, la empatía, la responsabilidad son formas de pensar y de cuidar a los demás.
Estacionar correctamente, mantener despejadas las veredas, no bloquear rampas ni ochavas y respetar los espacios de circulación peatonal son acciones simples que contribuyen a una ciudad más segura y accesible.
