La visita se realizó en el marco del 38° aniversario de Hermanamiento Chascomús-Lalín, con el propósito de sostener la unidad de los pueblos
En el marco de las distintas actividades que se llevan a cabo con el propósito de sostener los lazos de Hermanamiento entre Chascomús y Lalín, el pasado sábado recibimos en nuestra ciudad la visita de los miembros del Centro de Lalín, Agolada y Silleda de Buenos Aires.
Recientemente, se cumplió el 38° aniversario del emplazamiento del Cruceiro, en la calle Mitre y Costanera, donde se sellaron los lazos de fraternidad que unen a ambos pueblos en el año 1988.
Pero esta historia de fraternidad, comenzó algunos años antes, cuando el Centro Lalín le abrió sus puertas al ex presidente Raúl Alfonsín durante los años oscuros de la última dictadura cívico militar, en aquellos días de encuentros a escondidas, en tiempos en que estaban prohibidas las actividades políticas y las reuniones. No era fácil sobrevivir en aquellos años y mucho menos para los que habían hecho de la política una vocación irrenunciable. El Centro de Lalín, no sólo le abrió sus puertas sino también el corazón.
En nuestra ciudad, “KM 0 de la Democracia”, y en un contexto mundial en el que la paz se ve amenazada, resulta oportuno reafirmar los valores que dieron origen a este hermanamiento: la amistad entre las naciones, la solidaridad y el respeto por la autodeterminación de los pueblos.
En esta oportunidad, la delegación del centro gallego, encabezada por su presidente José González Costa, fue recibida por el secretario de Gestión Pública y Modernización, Pablo Nápoli y la directora de Cultura, María Graciela Calderón.
Juntos colocaron una ofrenda floral en el Cruceiro, símbolo perdurable de ese vínculo, realizado en granito traído desde Galicia, que representa el destino común de ambos pueblos y los estrechos lazos de amistad que los unen.
Al respecto, recordemos las palabras del Alcalde de Lalín, José Cuiña Crespo, que aquel 19 de marzo de 1988, expresó: “Que el símbolo de la Cruz, reflejado en este cruceiro de granito de nuestra tierra que hemos traído a la vuestra, os recuerde por siempre nuestra incondicional e imperecedera promesa de amistad y el eterno afecto entre las gentes de nuestros pueblos; y sea pensamiento perdurable que nos lleve a perpetuar esta hermandad por los siglos, más allá de los tiempos de nuestros hijos y de los hijos de nuestros hijos”.
Por otra parte, y en el marco de la actual visita, recorrieron el Paseo Lalín y el Museo Pampeano, donde luego, disfrutaron de un almuerzo fraterno.




