Septiembre Amarillo es la campaña dedicada a la concientización sobre la salud mental que nos invita a poner en palabras aquello que muchas veces callamos.
La salud mental no depende de un solo factor. Las experiencias traumáticas, la violencia, el bullying, la discriminación, las pérdidas importantes o vivir en entornos inseguros pueden afectar nuestro bienestar emocional. Las dificultades económicas, la falta de empleo o de condiciones laborales dignas y la preocupación constante por no llegar a fin de mes pueden generar situaciones de estrés que afecte nuestro estado de ánimo.
A esto se suman las exigencias laborales y académicas, el estrés sostenido y la falta de herramientas y habilidades para gestionarlo; los problemas para descansar, una alimentación inadecuada y el consumo problemático de sustancias. En los últimos años también se sumaron factores vinculados con el uso de la tecnología, que tenemos tan naturalizado, que no advertimos su impacto.
La exposición excesiva a las redes sociales puede generar comparaciones irreales, aislamiento y alteraciones del sueño. Las apuestas en línea, por su parte, pueden convertirse en un problema y provocar deudas difíciles de afrontar.
Cuando varios de estos factores confluyen, no es extraño que nuestra salud mental se vea afectada. Sin embargo, existe otra dificultad que muchas veces profundiza el malestar: no poder poner en palabras lo que nos pasa.
A veces podemos sentir que somos una carga, que nadie va a entendernos o que somos los únicos atravesando determinada situación. Así, el silencio termina aislándonos y haciendo que el dolor pese todavía más. Pero el silencio puede hundirnos un poco más cada día, aislarnos y rompernos por dentro.
Desactivar el silencio es romper esa jaula: compartir lo que nos pasa, nuestro dolor y nuestra angustia. Hablar puede ser el primer paso para soltar parte de ese peso y entender que no estamos solos, que otras personas también atraviesan situaciones similares y que las tristezas compartidas pueden doler un poco menos.
Escuchar también es acompañar
Prestar atención es el primer paso. El aislamiento, los cambios bruscos de ánimo, una disminución en el rendimiento laboral o académico, la desesperanza o las expresiones de sentirse una carga pueden ser señales que requieren atención. Ninguna de ellas, por sí sola, determina una situación, pero pueden indicar que es momento de acercarse.
Si alguien de nuestro entorno atraviesa una situación de angustia sostenida, podemos preguntar desde la empatía y el interés genuino. Escuchar sin juzgar y acompañar sin presionar. Cada persona atraviesa sus procesos de manera diferente y necesita sus propios tiempos.
También es importante recurrir a familiares, amigos y, fundamentalmente, a profesionales de la salud.
En un contexto atravesado por la violencia y la incertidumbre, escuchar al otro es también una forma de cuidar. Tal vez no podamos resolver sus problemas, pero sí podemos ayudar a que esa carga pese un poco menos y su dolor sea mas leve.
Si necesitás orientación, contención o asistencia inmediata: llamá al 0800 222 546, al 22241 40 9070 o al 107.
Guía de recursos y centros de atención:linktr.ee/saludmentalysaludsinviolencias



